Cómo empezar a escribir un libro: su primer relato en 6 pasos

Hace tiempo que le ronda la idea de empezar a escribir un libro, pero cuando abre un documento en blanco no sabe qué poner, ni si alguien que no es escritor puede ponerse a ello sin más. Antes de una novela de trescientas páginas hay un camino más corto: terminar un relato. Lo que se aprende al acabarlo (elegir a un personaje, decidir un final, revisar) es lo mismo que pide un libro.

Un relato es una historia breve contada a través de personajes y sucesos inventados. Esta guía es para quien quiere escribir por afición o para sí mismo, y le lleva en seis pasos desde elegir algo que ya lleva dentro hasta terminar su primer relato corto.

De un vistazo

  1. Elija un tema propio: un recuerdo, un sentimiento o una escena
  2. Cree un personaje que se le parezca, pero que no sea usted
  3. Reduzca la historia a una escena y un suceso
  4. Muestre la emoción con acciones en vez de nombrarla
  5. Escriba hasta el final sin corregir
  6. Déjelo reposar un día y revíselo una vez

¿Por qué un relato y no un diario?

En un diario o en un texto personal habla usted, en primera persona, y cuanto más sincero es, mejor queda. Precisamente por eso hay cosas que cuesta poner por escrito: lo que nunca le dijo a alguien de su familia, algo que le avergonzó durante años, un sentimiento al que no sabe ponerle nombre.

En un relato, eso lo dice otra persona. Alguien con otra edad, otro oficio y otra ciudad vive lo que usted vivió, y con esa distancia puede contar lo que en el diario no llegó a escribir. Quien lo lea no sabrá de quién es la historia; eso solo lo sabe quien la escribe.

Por eso su primer relato no necesita un mundo complicado ni un giro final. Puede empezar con lo que ya tiene.

1. Elija un tema que ya lleve dentro

Si busca el tema fuera, se queda mucho tiempo en «¿y de qué escribo?». Si lo busca dentro, ya está ahí. Anote lo que le venga a la cabeza de estos tres apartados, tal como salga:

  • Un recuerdo: un día que todavía le vuelve de vez en cuando. No hace falta que sea importante: la habitación vacía el día de una mudanza, el primer viaje en tren sin nadie.
  • Un sentimiento: algo que siente a menudo y casi nunca dice. Tragarse lo que quería decir y marcharse, o la incomodidad que le entra cuando alguien le elogia.
  • Una escena: una imagen que se le quedó grabada sin motivo. Una tienda con la luz encendida a altas horas, alguien llorando en el último asiento del autobús.

De todo lo que ha anotado, elija solo una cosa. Si mezcla varias, la historia crece, y una historia grande cuesta mucho terminarla la primera vez.

En esta guía, como ejemplo, elegimos «tragarse lo que uno quiere decir».

2. Cree un personaje que se le parezca, pero que no sea usted

Si cuenta el tema tal como le ocurrió a usted, le sale un diario. Para convertirlo en relato hace falta alguien que viva ese sentimiento en su lugar.

La regla es sencilla: conserve la emoción y cambie todo lo demás.

Lo que cambia Lo que se queda
Qué Edad, género, oficio, ciudad, familia El sentimiento elegido y el momento en que aparece
Ejemplo Raquel, 38 años, ayuda a su padre en la tintorería del barrio Lleva un mes sin atreverse a decirle que quiere dejarlo

Cambiar lo de fuera tiene dos ventajas. A la gente de su entorno le costará reconocerle en la historia, y usted escribirá con más libertad pensando «esto le pasa a Raquel, no a mí».

Antes de empezar, decida solo tres cosas sobre el personaje:

  • Qué quiere: Raquel quiere dejar la tintorería y dedicarse a otra cosa.
  • Qué se lo impide: su padre ha sacado adelante el negocio él solo, y Raquel teme que se venga abajo si se lo dice.
  • Un gesto o una costumbre suya: cuando está en un apuro, se pone a hacer con más cuidado lo que tenía entre manos.

No hace falta rellenar cuadros de personalidad ni una biografía larga. El personaje irá ganando detalles mientras escribe. Si prefiere definirlo más a fondo, puede usar esta plantilla de ficha de personaje.

3. Reduzca la historia a una escena y un suceso

Para el primer relato conviene algo muy corto: entre 500 y 1.500 palabras, es decir, de dos a cinco páginas. Con esa extensión, la historia se reduce así:

  • Un solo lugar: dentro de la tintorería
  • Un solo momento: la tarde, a la hora de cerrar
  • Un solo cambio: si Raquel habla o no

Decida también el final antes de empezar: si Raquel acaba diciéndolo, si vuelve a callarse o si se lo hace saber de otra manera. Cualquiera de las tres vale. Si sabe adónde va, no se pierde por el camino.

El argumento del ejemplo cabe en tres líneas:

  1. A la hora de cerrar, Raquel baja la persiana decidida a decírselo hoy.
  2. Su padre habla de un cliente de toda la vida y empieza a hacer planes para el año que viene. Raquel vuelve a coger la plancha.
  3. Raquel no llega a decírselo. En su lugar, escribe algo con bolígrafo en el libro de cuentas que su padre ha dejado sobre el mostrador.

Con tres líneas tiene suficiente para escribir el relato entero.

4. Muestre la emoción con acciones en vez de nombrarla

El atasco más habitual al empezar es escribir «Raquel estaba triste» o «estaba agobiada» y quedarse sin nada más que decir. Si nombra la emoción, se acaba en una línea. Si la muestra con lo que hace el personaje, se convierte en una escena.

Raquel estaba agobiada porque no se atrevía a decirle a su padre que quería dejarlo.

El mismo momento, contado con acciones:

Raquel volvió a extender sobre la tabla una camisa que ya estaba planchada. Apretó la punta del cuello con la yema de los dedos, una vez y otra. Mientras su padre decía que el año que viene había que cambiar el rótulo, la plancha soltó vapor dos veces.

La palabra «agobiada» no aparece, y aun así quien lee entiende que Raquel se está callando algo. Aquí entra la costumbre que decidió en el paso 2: cuando está en un apuro, hace con más cuidado lo que tenía entre manos.

No hace falta escribir así todas las frases. Basta con mostrar con acciones el momento más importante de la historia para que el texto cambie.

5. Escriba hasta el final sin corregir

Si se pone a retocar la frase anterior, se le va el día puliendo el primer párrafo. El objetivo del primer borrador es llegar al final. Ya habrá tiempo de que quede bien.

  • Deje las frases torpes como están. Ya las revisará todas juntas en el paso 6.
  • Si se atasca, márquelo y siga. Escriba algo como «[aquí el padre dice algo]» entre corchetes y pase a la escena siguiente.
  • Escriba hacia el final que decidió en el paso 3. Si ya se le ha ocurrido la última frase, puede apuntarla desde ahora.

No pasa nada si no lo termina de una sentada. Con unos cientos de palabras al día llegará al final que decidió.

6. Déjelo reposar un día y revíselo una vez

Si lo revisa el mismo día en que lo termina, la escena que tiene en la cabeza rellena los huecos del texto y usted no los ve. Espere un día y léalo como si fuera la primera vez. En voz alta se notan mejor las frases que chirrían.

Esta vez fíjese solo en tres cosas:

  1. Si con el texto basta para entender qué quiere Raquel y qué se lo impide
  2. Si alguna frase que nombra una emoción se puede cambiar por una acción
  3. Si ha rellenado los corchetes que dejó en el paso 5

Con eso, el relato está terminado. No tiene por qué enseñárselo a nadie. Si le apetece compartirlo, puede subirlo a Wattpad, presentarlo a alguno de los concursos de cuento y relato que recoge escritores.org o llevarlo a un taller de escritura. Si le tienta algo todavía más breve, Relatos en Cadena, de la Cadena SER y la Escuela de Escritores, es un concurso semanal de microrrelatos.

Si es su primera vez, hoy basta con una cosa: elegir un recuerdo, un sentimiento o una escena del paso 1 y apuntarlo en una línea.

Errores frecuentes

  • Planear una novela larga desde el principio: si primero diseña un mundo entero y diez personajes, se cansa antes de escribir la primera frase. Para el primer texto, lo mejor es una extensión que pueda terminar.
  • Ponerse a sí mismo como protagonista: con su nombre y su situación tal cual, cuesta escribir con sinceridad y el relato vuelve a ser un diario. Cambie lo de fuera y quédese con la emoción.
  • Acumular frases que explican la emoción: escribir «estaba triste» o «se sentía sola» con más fuerza no hace más grande la emoción. Muestre qué hace el personaje en una escena.

Terminar su primer relato con TypeTak

TypeTak es un editor de escritura con IA en el que escribe junto a un agente. Sirve para llevar hasta el final un relato corto nacido de un solo tema que ya lleva dentro.

  • Raquel sigue siendo Raquel. Apunte en un solo lugar lo que decidió en el paso 2: lo que quiere Raquel, lo que se lo impide y su costumbre. El agente lo lee antes de responder, así que si le pregunta «¿Qué diría Raquel aquí?», la respuesta encaja con el personaje que usted describió.
  • Sabe por dónde va. Fije una meta diaria de 300 palabras y bajo el editor aparecerá lo que lleva escrito hoy, por ejemplo 180 / 300. Mientras avanza hasta el final sin corregir, como en el paso 5, sabe cuánto le queda.
  • Una segunda lectura tras un día de reposo. Después de su propia lectura del paso 6, pida feedback. Recibirá una impresión general, los puntos fuertes y los pasajes que conviene mejorar, cada uno con una indicación de cómo hacerlo. Si escribió a Raquel en contra de la costumbre que le dio, eso aparece aparte.

Qué contar y qué parte de usted dejar ver en la historia lo decide usted.

Preguntas frecuentes

¿Puedo escribir un relato si nunca he escrito nada?

Sí. En el primer relato importa más llegar al final que escribir frases bonitas. Cuando haya terminado uno corto, el siguiente le costará bastante menos.

Si escribo sobre mi vida, ¿me reconocerá la gente de mi entorno?

Si cambia la edad, el oficio y la ciudad del personaje y conserva solo la emoción, es difícil que le reconozcan. Si algo le preocupa, cambie los sucesos o las frases que solo esa persona podría identificar.

¿Qué extensión debería tener mi primer relato?

La que pueda terminar. Con un relato de entre 500 y 1.500 palabras le basta una escena y un suceso para cerrar la historia.

¿Tengo que escribir todos los días?

No. Lo importante es llegar al final que decidió, y cada cual va a su ritmo. Escribiendo unos cientos de palabras dos o tres veces por semana, en un mes tiene de sobra para terminar un relato corto.

Quiero escribir un libro más largo. ¿Sirve el mismo método?

Crear al personaje y decidir el final antes de empezar sirve igual. Un libro largo, eso sí, tiene más capítulos y más acontecimientos, así que hay que planear por separado la extensión de cada capítulo y el orden de lo que pasa. Puede seguir con Cómo escribir un libro con IA en 7 pasos: de la idea al primer capítulo.

Fuentes

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